1 diciembre, 20190

La ruta del plástico

Usamos plástico todos los días. Lo encontramos en todas partes. Desde el cepillo de dientes y el tubo de pasta, el envase del yogur, las pegatinas de las frutas, el envoltorio de celofán de tu móvil nuevo hasta los microplásticos de tu exfoliante. Tiramos muchos envases cada día al contenedor. Pero, ¿sabes en realidad qué ruta toma el plástico?, ¿Estás listx para quitarte la venda de los ojos? Lo que vas a leer a continuación no te va a dejar indiferente.


1. ¿Qué es el plástico? Su historia y consumo.

Es un material muy versátil, democrático y revolucionario. Con un uso incuestionable en la medicina, el transporte o la tecnología. Sin embargo hemos dejado de darle el valor que tiene. Usándolo indiscriminadamente para lo que sea. Y ese ha sido el origen del problema que tenemos actualmente.

El comienzo de los plásticos tiene fecha en 1869. Se buscaba un producto con características moldeables que permitiese adaptarlo a distintas formas. En ese momento no había preocupación sobre la cantidad de plástico que se generaba y cómo se gestionaban los residuos. Ahora se genera más plástico que nunca. Existe una producción exponencial con un incremento del 5% anual, 49 millones de toneladas en Europa en 2015. La industria europea es el segundo productor mundial con un 18% de la producción global.

¿Qué tipo de plástico se fabrica y en qué proporción?

Los plásticos son de una enorme versatilidad en propiedades y usos, generando materiales duros, blandos, ligeros, densos, impermeables, absorbentes, conductores, etc; por lo que han colonizado, total o parcialmente, todos los “nichos de consumo”.

En la actualidad, la producción mundial de plástico supera los 400 millones de toneladas anuales. Existen más de 80.000 tipos de polímeros plásticos registrados, la mayoría protegidos por patentes que convierten su composición en un secreto industrial.

Destaca la categoría de envases respecto al resto.

Hasta aquí sabemos que estamos rodeados de plástico. Nuestras vidas dependen en estos materiales literalmente. Por ejemplo cuando subimos a un coche o autobús. Gracias a sus piezas de plástico estamos protegidos en caso de un accidente o la lluvia del parabrisas no se convierte en un problema viajando por la autovía.

El problema aparece con los plásticos que tienen vida limitada. Están pensados para transportara un producto generalmente perecedero y después ser reciclados. Son los envases de un sólo uso.

En torno al 40 % de los más de 407 millones de toneladas de plástico que se producen al año es desechable.

National Geographic

En este artículo vamos a centrarnos en este problema. ¿Qué ocurre con éstos plásticos, éstos envases? ¿Qué ruta toman los plásticos? Queremos explicártelo para que entiendas por qué es un problema de dimensiones planetarias.

2. Un ejemplo: El cepillo de dientes

Siempre me ha gustado explicar los temas complejos con ejemplos de nuestra vida cotidiana. Por ello vamos a imaginar que somos nuestro cepillo de dientes de plástico. Vamos a metamorfosearnos. A transformar nuestras células en moléculas de polipropileno y a cortarnos el pelo de nylon con forma de cepillo.

Cuando van a adquirirnos en un supermercado, la farmacia, o en una tienda online solemos venir envueltos en un paquete de plástico transparente prístino, sobre un fondo de cartón bien llamativo, que hable muy bien de nosotros, para que los consumidores más exigentes nos elijan antes que al de la estantería adyacente.

Además no podemos viajar solos. Necesitamos a nuestra fiel compañera de higienizado dental: la pasta de dientes. La pasta tiene su envase también de plástico con su correspondiente tapón. Ambos diseñados para un sólo uso.

La pasta de dientes puede que nos dure más o menos. Pero para que el cepillado sea eficaz, debido al desgaste de las cerdas del cepillo, los odontólogos recomiendan cambiar el cepillo cada 3 o 4 meses

… 3 meses después.

Ahora me encuentro despeluchado, mi cuerpo está intacto pero las cerdas no dan más de sí. He escuchado a mis dueños hablar sobre substituirme. ¿Y ahora qué?

“Aproximadamente se desechan 300 cepillos a lo largo de la vida de una persona que equivalen a 5 kilos en peso. En España se venden 160 millones de cepillos al año pero es que en EE.UU son 1.000 millones y todos estos cepillos van a tardar un promedio de 75 años en degradarse en microplásticos” según este artículo.

Al no ser envases, no pueden desecharse en el contenedor amarillo, pero eso no quiere decir que no puedan reciclarse. Por ejemplo, se les puede dar una segunda vida, como la limpieza de zonas pequeñas, como juntas de baldosas o teclas de ordenador.

Más allá del azulejo

Ahora mis dueños han comprado cepillos de bambú. Todavía tienen plástico pero dicen que van a poder compostar el mango y que las cerdas van a descomponerse más rápidamente, y que por ello nunca más van a compara otro cepillo como yo. Ésto me lleva a pensar qué ha pasado con el resto de hermanos que salimos en aquel lote de la fábrica. Yo me quedaré aquí en el baño para poder rascar las juntas de la ducha. Ya se les ocurrirá una tarea mejor para darme. Porque no creo que vaya a ver a mis hermanos nunca más.

Yo he tenido suerte que mis dueños humanos me han dado una segunda utilidad, pero no suele pasarnos a todos. Muchos de los dueños de mis hermanos los desechan en contenedores amarillos o en basuras pensando que serán reciclados o desaparecerán de la tierra. Nada más lejos de la realidad…

3. El sistema de reciclaje

Los cepillos de dientes no son los únicos que no se pueden reciclar, existen también muchos otros muchos productos y envases de plástico. ¿Qué ocurre con estos residuos que tiramos en los contenedores de reciclaje?

En teoría, el sistema está diseñado para que los envases que se puedan reciclar acaben en la red de gestión. Pero, ¿qué sabemos de esa red?, ¿Por qué debemos reciclar el plástico?

La razón, de la cual cada vez más gente es consciente, es que el plástico convencional no se biodegrada. No hay seres vivos que consuman plástico para utilizarlo y así se transforme en sustancias que sean capaces de reintegrarse en el ciclo natural del carbono, que ha sustentado la vida durante años.

Entonces el plástico al no reintegrarse en la naturaleza debe de ser un material bastante contaminante. Su tratamiento debería ser muy cuidadoso y en las ocasiones necesarias. ¿Esto sucede así?

Para empezar, según Alberto Vizcaíno en una entrevista del blog Vivir sin plástico, el problema empieza por no respetar la ley de envases. Las empresas que generan una determinada cantidad de materiales, deben presentar un Plan Empresarial de Prevención, en el cual deberían intentar alcanzar objetivos como: diseñar envases que permitan su reutilización o disminuir sus repercusiones en el medio ambiente, aumentar los envases reutilizables, o no utilizar envases superfluos.

Sin embargo, éstos planes se presentan como meros trámites sin ninguna intención de cumplir los objetivos y la administración no posee los recursos para examinarlos. 

Seis espejismos del reciclaje. Parece reciclaje pero no lo es.

A continuación, nos adentramos un poco más en todo esta red caótica del reciclaje intentando entender qué y por qué no está funcionando…

La gran empresa gestora de residuos, Ecoembes gasta muchísimo dinero en campañas para concienciar sobre la importancia del reciclaje. Sin embargo, las cifras no están claras. Los datos proporcionados por Ecoembes y los organismos oficiales no coinciden, van desde un 17% a un 75% de envases reciclados.

Esta falta de coherencia evidencia que algo no funciona bien. A continuación te voy a explicar 6 cuestiones sobre el reciclaje que no son como realmente piensas:

1. Los envases no se vuelven a transformar en otros idénticos a los que estamos tirando al contenedor.

Los plásticos que consiguen llegar a reciclarse se trituran y se transforman junto a otros plásticos para otras finalidades. De esta forma se consigue crear una falsa percepción de que todos los plásticos con el sello de Ecoembes son eternos. Se utilizan para el producto que sea y si los depositamos en el contenedor amarillo van a continuar su ciclo, lo que desgraciadamente no ocurre como nos imaginamos. De esta forma se consume más energía para volver a transformar los materiales para crear los envases y hay que utilizar más plástico nuevo.

2. Hay más plástico nuevo del que percibimos.

Por razones de seguridad alimentaria los plásticos que van a estar en contacto con la comida no pueden ser reciclados. La gran mayoría de envases y bolsas que vemos en el supermercado están entrando de forma nueva cada día en el “ciclo” del reciclaje. Por eso existen cifras como la del 40% del plástico que se genera es en forma de envases.

3. Es una cuestión económica.

En muchas ocasiones reciclar el plástico es complicado y más costoso que utilizar un plástico virgen para tus productos. Al tener un negocio pequeño te das cuenta del esfuerzo económico que supone obtener envases y embalajes para los envíos que sean biodegradables. Cada segundo miles de paquetes se mueven por todo el mundo llenos de bolsas de plástico hinchadas o virutas de algún polímero. Es baratísimo proteger los productos con estos materiales en lugar de usar papel arrugado o virutas de madera. Mínimo coste, máximo beneficio. ¿Costo ambiental incluido?

4. Reiteración: no hay datos claros sobre lo que se recicla.

Dependiendo de la fuente de información se estima que en nuestro país se recicla entre un 17% y un 75%.  Ecoembes es la empresa, sociedad anónima, que ha creado la industria del envase para gestionar estos residuos, por lo que resulta que los envasadores se auditan a sí mismos. Las cifras oficiales son muy distintas a las de Ecoembes, quien audita a las empresas envasadoras y los datos de materiales recuperados son facilitados por Ecoembes, contratando auditorías privadas. De este modo no existe una auditoría independiente sobre los datos del reciclaje.

5. Los envases no lo son todo.

Ecoembes realiza un reciclaje del 8% del total de residuos que generamos. Gran cantidad de lo que no se recicla acaba en los mares y océanos. A pesar de todos los mensajes que nos llegan de positivismo frente al modelo de reciclaje de Ecoembes, la triste realidad es que el plástico no se está reciclando suficiente. La mayoría acaba en vertederos o se incinera, con sus correspondientes consecuencias. Al no gestionarse adecuadamente, porque es una tarea titánica, los envases viajan gracias a los ciclos fluviales y acaban en barrancos, ríos y finalmente en el mar. Una vez allí pasan a formar parte de la red global de plásticos que circula en función de las corrientes marinas, destruyendo los ecosistemas de los que depende nuestra vida.

6. Un problema a escala global con origen en tu casa.

La principal vía de entrada de éste plástico en el océano se cree que proviene del sudeste asiático. Tradicionalmente, ésta zona del planeta ha sido el vertedero del plástico de medio mundo. La incapacidad para reciclar el plástico de los países “desarrollados” les ha “obligado” a vender este material a países como Malasia, Filipinas o anteriormente China. En estos lugares la gestión es totalmente ineficiente, llegando a crear vertederos clandestinos en las selvas y quemar el plástico de forma ilegal, con los consecuentes impactos en el medio ambiente y en la salud pública de la población.

Ésta información se puede ampliar en la transcripción de la entrevista de los compañeros de Vivir sin plástico a Alberto Vizcaíno y en este artículo muy completo del diario El Salto.

4. Dos alternativas que no acaban de cuajar

Bueno, el reciclaje no está funcionando como creíamos. En consecuencia, se han intentado alternativas como las siguientes que no han acabado de convencer.

Los plásticos biodegradables

No se degradan tan rápido como creemos. Los  plásticos convencionales, después de siglos, se descomponen en partículas más pequeñas sin cambiar su composición. Siguen haciéndose pequeños hasta ser imperceptibles por el ojo. Sin embargo van a seguir ahí, de forma casi invisible, pero ahí.

Como alternativa, se crean los plásticos biodegradables. Estos plásticos se producen a base de compuestos vegetales. Con la cantidad de plástico que se produce al año necesitaríamos muchísima superficie de cultivo para producir este tipo de plástico.

Al probar su eficacia se ha concluido que llega al océano la misma cantidad de plástico. Para que éstos compuestos se degraden necesitan unas condiciones específicas de aire, temperatura y humedad, ideales en una planta específica de compostaje industrial, poco común.

Además a pesar de ser degradables, los aditivos con los que se fabrican tienen los mismos problemas para los ecosistemas que los plásticos convencionales. Su reciclaje es complicado porque no se pueden mezclar con los plásticos convencionales tampoco, ya que contaminan su posterior transformación.

En definitiva, intentar sustituir un material que es dañino para el medio ambiente por otro material que tampoco es ecológico, no produce soluciones a largo plazo.

El sistema de retorno de envases

Con el SDDR, Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, las personas pagan un poco más al comprar los envases y tras su devolución reciben una pequeña cantidad de dinero por el retorno.

Si has viajado a Alemania o Noruega puede ser que hayas sido parte de éste sistema de retorno. En la actualidad existe cierta polémica respecto a su implantación. Las empresas de envases creen que no soluciona el problema de falta de compromiso ciudadano. Critican su elevado coste económico y el diseño que sólo sirve para botellas y latas.

En contraposición los defensores argumentan que Ecoembes realiza una monopolización del reciclaje. Se sitúa en una posición de poder al estar formado por el conjunto de empresas envasadoras (12.300). Crear un sistema propio de gestión de envases para una marca es una tarea titánica.

Cobra a los consumidores al comprar los productos con su sello por el reciclaje de ese envase y además éstos pagan los correspondientes impuestos municipales para la gestión de resíduos. Ecoembes puede beneficiarse de la venta de los materiales generados después del proceso de reciclaje para reforzar su imagen de marca y promocionar más el modelo de separación de residuos y reciclaje aunque sea ineficiente.

5. Cuando el plástico no acaba en el contenedor amarillo

¿Recordáis al cepillo de dientes? Volvamos a él como ejemplo. Hasta aquí hemos visto los entresijos del reciclaje una vez lo desechamos. Entonces, si no es reciclado ¿dónde va?

INCINERACIÓN

INCINERACIÓN

“Según Greenpeace, el ahorro de energía que genera la recogida selectiva y el reciclaje de residuos es muy superior a la que se obtiene mediante su quema en una incineradora. Además, durante la combustión se emiten sustancias químicas persistentes, tóxicas y bioacumulativas, como las dioxinas y los furanos, y se genera un volumen de cenizas tóxicas equivalente a la cuarta parte del peso total de los materiales que se han incinerado”. La Vanguardia

VERTEDEROS

VERTEDEROS

España, a la cabeza de la UE en acumulación de residuos en vertederos.

EFE VERDE

La UE condena a España por permitir 61 vertederos ilegales.

ABC

BASURA VIAJERA

La triste realidad del reciclaje. Una imagen vale más que mil palabras. Euronews

España ocupa el octavo puesto en el ránking de países exportadores de plásticos a Malasia y el sexto exportador de la UE a países asiáticos con una una media de 318.926.161 toneladas. Según este articulo del diario Público.

6. El plástico llega a los océanos

¿No os creeríais que ahí acaba la vida de los millones de toneladas de plástico existente? Nuestro cepillo dientes el cual no ha sido reciclado, ni incinerado ha seguido su ruta. Y su viaje y sus consecuencias van más allá… a los océanos.

Todos hemos ido a la playa y nos hemos encontrado con objetos que no deberían estar ahí, son tapones de envases, trozos de plásticos más grandes o los ya clásicos palitos de los bastoncillos para los oídos entre otras cosas. Han sido llevados a la playa por las corrientes marinas y el movimiento de las olas.

En menos de 100 años, los plásticos han reemplazado a los residuos tradicionales en los ecosistemas. Son elementos más ligeros que viajan grandes distancias. Afectan a hábitats, especies y ecosistemas, a la salud humana y a la seguridad; y a sectores económicos como el pesquero, el turístico y la navegación. Se han convertido en uno de los mayores problemas de contaminación a nivel mundial en la actualidad.

¿Y cómo ha llegado ese plástico ahí? La mayor parte de las basuras marinas proceden de la tierra. Una vez en el medio marino, se mueven y acumulan por todo el planeta.

En la siguiente infografía realizada por Ecologistas en Acción podemos ver las distintas fuentes de procedencia del plástico marino.

Elisa Rojo-Nieto y Tania Montoto, Área de Medio Marino de Ecologistas en Acción

7. Afecta a los ecosistemas

Hemos llegado al punto de la ruta en el que nuestro cepillo de dientes igual que 8 millones de toneladas de plástico han llegado a los océanos.

Cuando los plásticos entran en la circulación oceánica, se acumulan en las regiones de los giros oceánicos y sus zonas de convergencia. Estos giros se dan en todos los océanos del planeta. Esto quiere decir que se acumulan plásticos a escala global. En la Antártida se han encontrado macroplásticos a la deriva.
Es un ejemplo de ello la concentración de plásticos del Giro Central del Pacífico, que ha aumentado por dos en los últimos 40 años. En el Atlántico se encuentra en el Mar de los Sargazos desde hace 40 años y en el Mediterráneo hay cantidades similares.

Este vídeo no te dejará indiferente. The Ocean Cleanup.

¿CÓMO AFECTAN LOS PLÁSTICOS AL ECOSISTEMA?

MICROPLÁSTICOS

Los plásticos pueden afectar a los ecosistemas de diferentes maneras. Con el tiempo y bajo el efecto de la radiación solar y otros procesos químicos, físicos y biológicos (Orchestia gammarellus), los plásticos pierden sus características y se fragmentan en partículas sin cambiar su composición química. Cada vez se hacen más pequeñas y se llaman microplásticos. Los animales marinos llegan a comérselas confundiéndolas con comida.

PLÁSTICOS QUE ATRAPAN LA FAUNA

Por otra parte, los plásticos que todavía no se han degradado en pequeñas partículas causan episodios de enmallamiento y atrapamiento de la fauna. Estamos hablando de casi 700 especies que sufren este problema, un 17% amenazadas o casi amenazadas.

En los corales, como en el caso de Oahu, en Hawai, el 65% de los corales estaban cubiertos de aparejos de pesca y el 80% de las colonias muertas.

Tortuga atrapada en redes de pesca. J. CHIAS / WWF

LOS ANIMALES SE COMEN LOS NANOPLÁSTICOS

Un problema mayor que afecta directamente a los humanos, ocurre cuando los microplásticos se continúan degradando. Se reduce el tamaño hasta llegar al nanómetro. Los nanoplásticos son partículas que potencialmente pueden transportar compuestos tóxicos que atraviesan las membranas celulares. Esto significa que pueden afectar a las funciones fisiológicas de los organismos que los ingieren.

Podemos pensar que el plástico está en el mar y que los que lo van a comer al final van a ser los organismos que viven allí, no nosotros. Pero en esta imagen se puede entender la interrelación que tenemos entre los diferentes ecosistemas.

Elisa Rojo-Nieto y Tania Montoto, Área de Medio Marino de Ecologistas en Acción

Necesitamos entender que la Tierra conforma un macroecosistema que engloba todos los demás y la contaminación de una parte afecta de forma global a todo el conjunto de organismos.

Éstos compuestos pueden estar relacionados con la fabricación del plástico, como los aditivos que le confieren ciertas características. Por otra parte también están los metales pesados y contaminantes orgánicos hidrófobos (COH). En conjunto, pueden llegara a tener efectos como disruptores endocrinos, produciendo alternaciones en la movilidad, la reproducción y el desarrollo neurológico e inmunológico. Además de tener potencial carcinogénico.

Todos estos efectos de los contaminantes asociados a los plásticos acaban en la destrucción de los ecosistemas afectados y la generación de problemas de salud pública.

7. ¿Qué podemos hacer?

Llegados a este punto vamos a recopilar. Entonces, ese cepillo de dientes de plástico que compré y tiré al contenedor amarillo, no se recicló. Al no reciclarse pudo acabar incinerado, en un vertedero o una isla de Malasia pero, junto a otros 8 millones de toneladas acabó en el océano. Mi cepillo puede estar atrapando algún animal, descomponiéndose en microplásticos o nanoplásticos. Si es así, será ingerido por algún animal y ser la principal y única causa de su muerte. Sí, ese, el que fue mi cepillo.

La solución más inmediata es atajar el problema en su orígen. El plástico que no se produce no contamina. La UE ya se ha decidido a prohibir los plásticos de un sólo uso para 2021. Se ha de innovar en cuanto al envasado y embalaje de los productos. De forma que se utilicen sosteniblemente materiales biodegradables y ecológicos.

Es fundamental recoger el plástico a nivel global. En muchos países en vías de desarrollo los sistemas de gestión de resíduos brillan por su ausencia o son más ineficaces aún que los de los países ricos. Vender el plástico a otros países tampoco ayuda. La contaminación local afecta a nivel global.

Los sistemas de reciclaje son ineficientes. Simplemente por la cantidad de basura que se genera y que crece a un ritmo constante. Hay que empezar a criticar estos sistemas para mejorarlos en lugar de maquillar sus debilidades con patrocinios y donaciones.

“Tomamos sustancias naturales creadas a lo largo de millones de años, las convertimos en productos diseñados para un uso de unos pocos minutos y después se las devolvemos al planeta en forma de basura concebida para que no desaparezca jamás”. 

Susan Freinkel en su libro “El plástico, un idilio tóxico”

Hemos dejado de darle valor al plástico. Un material tan barato pero con tantas posibilidades ha acabado por dejar de sorprendernos. Su presencia en todos los ámbitos de nuestra vida ha hecho que nos acostumbremos demasiado a él.

Tratamos como si fueran desechables objetos de plástico que no son de un solo uso. Queremos consumir todo lo que podamos, cuando queramos y al mismo tiempo desentendernos de las consecuencias de ello.

“Puede que nosotros no estemos tirando plástico directamente en los océanos, ni esparciéndolo por todo el planeta. Ni nosotros, ni nadie queremos eso. Pero en realidad es nuestro estilo de vida y nuestro ritmo de consumo es lo que lo está provocando”.

Vivir Sin Plástico

Es el momento de hacer algo. Partimos tarde, pero si no hacemos nada ,“para 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos” .

Naciones Unidas

Como consumidores podemos aportar nuestro granito de arena, ya que sabemos que nosotros tenemos el poder. Es el momento de ser consciente de este poder, y si dejamos de comprar cepillos de dientes de plástico, por ejemplo, los dejarán de fabricar y así con todo. Debemos exigirles cambios, la tierra los necesita.

Podemos cambiar ligeramente nuestro estilo de vida para evitar la dependencia del plástico en nuestro día a día.

Si te interesa saber qué puedes hacer tú, puedes leer nuestro artículo, “15 acciones para luchar contra el plástico” y unirte a nuestra comunidad #Zerowasters.

Desde Metandia promocionamos el estilo de vida Zero Waste. Intentar tener un estilo de vida donde el plástico de un solo uso no tenga cabida es la meta. Te invitamos a saber más en nuestro artículo¿Qué es el Zero Waste?.

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