18 diciembre, 20191

Coca de tomate vegana

La coca de tomate vegana siempre ha sido uno de mis platos preferidos, sobre todo la de mi abuela. Ella cada Nochebuena hacía y hace una bandeja de coca de tomate y ¡otra con verduras! Y no solo para Nochebuena, la verdad, todo el año alguna que otra vez caía, porque está riquísima y es muy fácil de preparar.

Cuando empecé a descubrir el veganismo hace años, pensé que tenía que hacer una alternativa sin huevo y una vez más, no tiene nada que envidiarle a la versión original. La verdad, ¡no hace falta renunciar a nada! Aquí la tenéis, esta maravillosa receta de la coca de tomate vegana 🙂

¿Por qué vegana?

Pensamos que os lo podríais estar preguntando algunos de vosotros. Veréis, aquí está la respuesta. Estamos intentando promover la alimentación y el movimiento vegano igualmente que el Zero Waste. ¿Por qué?

Por el beneficio y bienestar futuro y presente de nuestro planeta. Nuestra dieta está directamente relacionada con el estado de conservación del planeta.

Según la FAO, el 50% de la producción mundial de cereales y el 90% de la de soja están destinados a la alimentación del ganado, la industria alimentaria utiliza hoy en día alrededor del 40% del espacio disponible en la Tierra. En la selva amazónica, el 88% del terreno deforestado ha sido destinado al pastoreo.

Tenemos millones de animales siendo alimentados por millones de toneladas de alimentos y agua que conseguimos explotando el planeta. ¡Solo para poder comernos a esos animales!

No tiene sentido, tenemos que rebajar esas cifras. Y como siempre decimos, el poder de consumidor es importantísimo. Reducid considerablemente vuestro consumo de carne y consecuentemente la producción de carne disminuirá. Es la ley del mercado, y nuestras decisiones cuentan.

Según Philip Lymbery, uno de los críticos más enérgicos de la ganadería industrial y autor del libro publicado recientemente por Alianza Editorial “La carne que comemos. El verdadero coste de la ganadería industrial”, producir carne industrial consume diez veces más agua que producir hortalizas; para obtener un solo kilo de carne de vacuno intensivo son necesarios 20.000 litros de agua. (2016, La vanguardia)

Comer una sola hamburguesa es equivalente a usar el agua necesaria para dos meses de duchas. Cuanto menos, es para pensárselo.

No hace falta señalar, que hemos decidido destacar de la necesidad de acercaros el veganismo por relación al zero waste y la crisis climática, no es la única por la que uno podría empezar este movimiento. Todo suma, y ser más empáticos y pensar en las vidas inocentes de estos animales, como también en el estado de vuestra salud tras la alimentación regular de carne también son motivos que suman.

La Receta

En Valencia la coca de tomate es un plato que se prepara frecuentemente. Es similar a una pizza, pero a diferencia de ésta la masa no lleva fermento (levadura) y el tomate es el protagonista. La capa de tomate es bastante espesa y gruesa. Se suele aderezar con piñones por encima y es una receta muy fácil de preparar en casa y con un sabor orgásmico. Por eso siempre triunfa.

La receta es una variación de la fórmula de mi abuela, con una harina integral y menos aceite. La salsa es la verdadera protagonista.

Ingredientes

Para la masa:

· ¾ de vaso de aceite de oliva.
· 1 vaso de cerveza.
· 2 vasos de harina.
· 1 cucharadita de sal.

Para la salsa:

· 2 cucharadas de aceite.
· 1 cebolla mediana.
· 1 zanahoria grande.
· 500 ml de tomate triturado.
· 1 cucharadita de sal.
· 1 cucharadita de comino molido.
· 1 cucharadita de pimentón.

Para cubrir:

· ½ calabacín pequeño.
· 1 cucharadita de curry en polvo

Ingredientes de la Coca de tomate vegana

Instrucciones

La salsa de tomate

1. Pelamos y picamos la cebolla. Puedes usar la picadora si sueles llorar o puedes sumergir la cebolla pelada y partida por el medio en un cuenco con agua. Ayuda a evitar que lloremos al picarla.

2. Echamos el aceite en la sartén y cuando esté caliente, añadimos la cebolla.

3. Pelamos y rallamos la zanahoria. Ahora la incorporamos a la cebolla en la sartén y dejamos que se cuezan con el aceite poco a poco a fuego medio y con la tapa como mucho media hora.

4. Una vez la cebolla y la zanahoria están doradas añadimos el pimentón, la sal y el comino.

5. A continuación es el momento del tomate triturado. Para conseguir una textura más tradicional podemos picar unos tomates maduros y hacer la salsa con ellos en lugar de utilizar el troceado industrial.

6. Dejamos la salsa cocer a fuego lento con la tapa puesta otra media hora como mínimo. Digo como mínimo por que cuanto más tiempo pase, más espesa y gustosa será la salsa y ocurrirá al revés si no se evapora el jugo del tomate. 

Si no nos gusta la acidez del tomate podemos añadirle una cucharadita de azúcar, pero en la receta utilizo la zanahoria para que le de esa dulzor sin tener que añadir azúcar. Al añadirlo también es más fácil que se pegue la salsa y tendremos que hacerlo al final de la cocción. Para no tener que estar despegando el tomate de la cazuela utilizo la zanahoria.

La masa

Mientras acaba de hacerse la salsa podemos pasar a la masa.

1. Juntamos en un bol grande el aceite y la cerveza.
Los ingredientes en una mezcla tienen que estar a la misma temperatura. Es importante tener esto en cuenta si vamos a utilizar una lata de cerveza de la nevera. Antes de añadirla al bol puedes dejarla atemperar fuera de la nevera o meterla en un vaso al microondas.

2. Con la cerveza templada añadimos la sal y mezclamos bien.

La harina que se utiliza tradicionalmente es refinada y las masas quedan blancas y crujientes. Podemos experimentar con diferentes tipos de harinas o hacer mezclas para hacer la receta más interesante en sabor, aromas y nutrientes. En mi caso utilizo harina de espelta y está riquísima.

3. Añadiremos harina hasta obtener la consistencia de masa, (podemos dar forma a la mezcla y no se escurre entre nuestros dedos). En la receta la cantidad de dos vasos es orientativa. Si la masa está pegajosa podemos añadir un poco más de harina, pero al dejarla reposar va a ganar consistencia, es mejor quedarse corto que pasarse de harina. Así tendremos una masa más ligera y crujiente en el horno. Pero esto es cuestión de gustos.

4. Cuando tengamos la masa, vamos a amasarla durante 10 minutos para juntar bien los ingredientes.

Dejamos una forma de bola rodando la masa en el banco de la cocina y la metemos en la nevera un tupper o cubierta en el bol con un paño. Si la dejamos toda la noche y la horneamos al día siguiente los sabores de los ingredientes crearán una amalgama de sabores indescriptible. Pero a diferencia de mi abuela, no tengo esa capacidad de autocontención cuando hablamos de comida.

En la receta tenemos masa para 2 cocas. Si la cortamos por la mitad y la guardamos nos ahorramos el trabajo otro día. Como lleva aceite aguanta bien en la nevera durante una semana perfectamente.

5. Una vez el tomate esté en su punto de perfección divina, (esto se consigue probando con una cuchara y añadiendo más sal a gusto), podemos preparar la masa en la bandeja.

Preparar el horno

1. Es el momento de encender el horno y precalentar a 180ºC.

Necesitaremos una bandeja para horno corriente. Con una de las mitades de la masa y el rodillo (o la mano en su defecto), extendemos la masa sobre un papel antiadherente o la bandeja engrasada con aceite. Intentaremos que la masa quede bastante fina, medio centímetro de masa nos va a dar un punto crujiente muy interesante, aunque la receta tradicional es bastante espesa y contundente. Pero para gustos colores.

2. Una vez cubierta la bandeja con la masa vamos a extender el tomate con un cazo y a repartir una capa de forma homogénea. La capa de tomate tiene que ser la protagonista, vamos a añadir dos cazos o incluso 3. En una pizza añadiríamos una capa fina para emulsionar la salsa con el resto de ingredientes, pero en la coca, queremos saborear el tomate indiscutiblemente.

3. Tan solo nos queda coronar el plato con unas finas rodajas de calabacín y un ligero toque de curry sobre cada una seguido de un chorrito de aceite de oliva que le va a dar alma a la hora de degustar nuestra coca de tomate.

4. Si queremos un sobresaliente en estética, tenemos que pintar el borde de la masa con agua o aceite para conseguir el aspecto dorado e irresistible.

5. La metemos en el horno y la dejamos a altura media como cuando hacemos una pizza, con calor por arriba y por abajo 8-10 minutos dependiendo del horno y echándole un ojo para que no se dore demasiado.

Al horno entre 8-10 min. como si fuese una pizza.

6. ¡Consejo! Cuando está el horno encendido podemos aprovechar y asar unos pimientos o unas patatas, de esta forma aprovechamos el gasto energético para elaborar más preparaciones.

7. Una vez lista, la sacamos del horno y voilà, lista para disfrutar la coca de tomate vegana 😉

Coca de tomate vegana

¡CONSEJO! Se puede cubrir con prácticamente lo que queramos, el tomate combina muy bien. En esta ocasión he utilizado calabacín, pero suelo usar lo que tenga por casa, berenjena, setas, coles de bruselas, seitán… el fin lo pones tú 🙂

No olvidéis hacer foto a la coca de tomate vegana si la preparáis y enseñádnosla por Instagram.

Etiquetadnos @metandiastore porque nos encantaría ver cómo os ha quedado o los cambios que le habéis hecho 😀

Por último, si estás buscando más alternativas sostenibles a lo que sueles estar acostumbrado ahora en Navidad o siempre, lee nuestros artículos en el Blog Metandia como “¿Qué es el Zero Waste?” , “Guía Zero Waste para Navidad” o “Cómo desmaquillarte de forma sostenible“.

One Comment

  1. Débora
    18 diciembre, 2019

    Me encanta la idea! Probaré a hacerla!

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